No sabía qué decir

Posted by on Jan 24, 2017 in Blog, Grief Relief

Hacer una diferencia en su mundo por ser un mejor amigo

 

El duelo por cierto es un tema difícil de enfrentar. Para la mayoría de nosotros no atrae nuestra atención como un tema de que, naturalmente, queremos ser un experto. Sin embargo, manejar la pérdida es una parte natural de la vida. Porque usted ha leído este libro, está por delante de muchos de sus colegas y familiares en su habilidad de manejar el duelo.

Saber qué decir o no decir, viene a menudo a través de una mejor comprensión del proceso de duelo. Tal comprensión no siempre tiene que ser obtenida a través de la experiencia personal. Podemos beneficiarnos de la experiencia de otros dispuestos a ser honestos acerca de sus sentimientos y de su camino después de una pérdida.

Espero que las experiencias y observaciones recopiladas en este libro han aumentado su conocimiento del proceso de duelo. Ahora está más hábilmente equipado para ser un mejor amigo a quienes le rodean que experimentan pérdidas. La mayoría de nosotros encontrará al menos una persona dentro del próximo año que tendrá que procesar algún tipo de pérdida. Quizás puede ser usted.

PARA REPASAR

Los comentarios de consuelo, no deben orientarse a “arreglar” el problema de duelo del afligido. Normalmente, muchas personas que no han abordado el proceso de duelo intentará evitarlo cuando se enfrentan con el duelo de los demás. El duelo no puede ser arreglado, necesita ser procesado. Por lo tanto, la primera cosa que podemos hacer es reconocer el dolor en vez de intentar hacerlo desaparecer rápidamente.

El duelo es el reconocimiento emocional de la pérdida. Se trata principalmente de un problema de corazón, no un desafío de la mente. Los comentarios de corazón van más lejos para consolar al afligido en vez de comentarios de cabeza en las etapas tempranas. Explicar el duelo lógicamente hace poco de calmar el dolor en el corazón. La lógica mental puede desempeñar un papel en el proceso a largo plazo de la pérdida pero se queda corto cuando el dolor importante del momento es emocional.

Los dolientes son sensibles a comentarios sin apoyo que parecen minimizar su dolor. El duelo viene de la profundidad de nosotros. Negarlo o disminuirlo puede ser percibido como una crítica personal. Tales implicaciones pueden causar la culpa y el retiro por parte del afligido y ser un obstáculo a su capacidad para procesar su pérdida victoriosamente. Permitirle llorar, le apoyará mejor.

Evitar a los afligidos socialmente, o evitar el tema de su pérdida, asfixia su proceso de duelo. El duelo puede ser el proverbial “elefante en la habitación” con los afligidos. Se sienten aún más que sus amigos. Excluirlos de los eventos sociales y las conversaciones sólo acentúa su dolor. Evitarlos no suaviza el dolor para ellos. Para eliminar el tema de sus experiencias de duelo y la persona que han perdido es ignorar la cosa más importante que está sucediendo en su vida. Los buenos amigos no hacen eso.

Evite los límites de tiempo. El establecimiento de un límite de tiempo de cómo y por cuánto tiempo una persona tiene permiso para hacer el luto por una pérdida puede ser humillante para el afligido. Pueden sentir que usted está siendo irrespetuoso hacia su pérdida o su ser querido. Sea consciente de los momentos oportunos en palabras de consuelo. Usted necesita ser perceptivo en saber cuándo hacer algunos comentarios al afligido. Ser un mejor amigo se centra a escucharle y apoyarle en su camino, en lugar de limitarlo.

Los dolientes no están buscando comentarios lógicos de decirles qué hacer. Lo que necesitan es un ser escuchado. A nadie le gusta recibir “mandatos” bajo las mejores circunstancias. Dar “mandatos” a una persona que está de duelo en un intento de “convencerle de superarlo” sólo le aísla de usted como una persona sin ayuda eficaz para su dolor. Frases instructivas deben estar bien sincronizadas y presentadas en forma de sugerencias o ejemplos. Los afligidos necesitan ser escuchados más que recibir mandatos.

Las lecturas teológicas rara vez son de gran alivio para el dolor de duelo nuevo. Los argumentos teológicos en el momento de la pérdida pueden ser malinterpretados como un regaño. Esto puede parecer un rechazo y no una forma de consuelo. Las creencias religiosas a menudo son abrazadas en la mente a través de la puerta lógica. El dolor emocional está raramente aliviado por esa avenida. De nuevo, el momento oportuno puede ser muy importante si este tema debe ser abordado.

El consuelo para el afligido necesita tratar más de su dolor personal que la persona que el afligido ha perdido. La tentación es muy fuerte para hablar más de la persona o cosa perdida, que de las necesidades del afligido. El problema más profundo es el dolor emocional interior. Los comentarios lógicos de la persona o la cosa perdida pueden ayudar. Sin embargo, si no hacemos caso a la angustia que experimenta, no podemos ayudar a nuestro amigo a resolver su camino efectivamente.

Los comentarios que podrían interpretarse como una actitud crítica no son de consuelo para el afligido. A nadie le gusta que le digan que está equivocado o tiene la culpa de la pérdida. Los afligidos suelen hacer frente a la culpa en el flujo normal del proceso. No les ayuda agregar la culpa a su dolor. Ellos están en un momento muy vulnerable en su vida y usted debe escoger sus palabras cuidadosamente.

Es común para que el amigo comprensivo sienta una cierta incomodidad, pero esto no debería ser un obstáculo. Recuerde que sus palabras de consuelo necesitan centrarse a los sentimientos del afligido. Muchos de los comentarios de “qué no decir” soltaron abruptamente de personas que sentían incómodos con sus propios sentimientos. Es útil quedarse lejos de declaraciones que comienzan con, “Yo siempre digo” y “usted debe.” Mantenga su atención en el estado emocional de su amigo.

Reconocer el dolor presente del afligido tiene más valor que los intentos de empatizar por comparar con sus pérdidas pasadas. La tendencia “sacar la ventaja” a un afligido en un esfuerzo para compadecerse con él normalmente resulta en un juego de comparación que puede disminuir el dolor del afligido. Asimismo, ya que cada persona llora de manera diferente, no suele ser beneficioso hacer comparaciones, sino simplemente tratar de entender la experiencia del doliente.

Saber la cosa correcta de decir es sólo la mitad de la responsabilidad de ser un cuidador emocional comprensivo. La otra mitad se centra a la acción. Estoy muy agradecido a la gente en mi vida, que no sólo sabía qué decir, pero cumplió con acciones de apoyo. Muchos de mis amigos y familiares estaban activos el día y las semanas después de la muerte de cada una de mis esposas. Otros me llamaron meses después para invitarme a dar un paseo y hablar, o salir a comer. Mi familia hablaba abiertamente al uno con el otro y a mí sobre sus recuerdos de mamá y cuánto les faltó ella. Unos conocidos me pidieron muchas veces a hablar públicamente acerca de mi camino de duelo.

EL RESTO DE LA HISTORIA

La vida continúa. La mía ha progresado en estilo fino. La evidencia de que he “practicado lo que predico” del proceso de duelo se ha hecho obvia en los desarrollos de mi vida más allá de mi período de duelo. Yo soy prueba viviente de que las sugerencias que usted ha leído en este libro funcionan y tienen mérito.

Yo documentaba los puntos de progreso en el proceso de curación y de duelo por escribir un “informe de progreso” para mis hijos. Este diario público sirvió como una herramienta de enseñanza para la familia en el duelo y un registro de victoria para mí.

Al año siguiente de la muerte de Judith, después de mucha re-definición de quién soy, mis emociones y mi enfoque en la vida comenzaron a fijar en un nuevo nivel. Mi visión para escribir este libro fue establecida. Recibí una nueva descripción de trabajo en mi carrera. Me mudé de la casa donde murió Judith. Con la ayuda de una de mis hijas, creé un perfil en el sito de web Christian Mingle.

Cada uno de los desarrollos nuevos sólidos en mi vida fue posible porque mis emociones tenían tiempo suficiente para llorar totalmente por “inclinarme” al proceso y por tener el permiso de los que me rodeaban para hacerlo con su apoyo.

Muchos de estos cambios me han dado una vida nueva, plena y de propósito. Primeramente, conocí a Crystal Wacker. ¡Que dama! Ella ha entrado en mi vida con el amor y el ingenio que iluminan cada día. Nuestro matrimonio ha completado mi vida a un nivel completamente nuevo. Su apoyo para mí en los desafíos y logros de la vida ha sido invaluable. Además de su trabajo continuado como editora de la Revista Reach UP, ella me ayuda en mis escritos y charlas.

Estoy seguro de que mediante la información contenida en este libro usted ha adquirido algunas ideas sobre cómo ser un mejor amigo a un afligido. Y les animo a hacer una diferencia en las vidas de los amigos que han sufrido pérdidas. Si desea compartir este material con un círculo mayor de influencia, estoy disponible para hablar en conferencias, reuniones y capacitación de los empleados.

Spanish edition to come soon.

 

 

Leave a Reply

%d bloggers like this: